Los duendes son seres elementales, criaturas feéricas, mágicas, generalmente de aspecto humanoide y de menor estatura.

Tener un duende en casa

Se dice por ahí que el duende nos elige. Si estamos por llevarnos uno a casa, podremos sorprendernos por lo que se genera entre el próximo habitante de nuestro hogar y nosotros. Quizás sentimos que nos mira uno en particular entre tantos otros duendes, o sentimos una energía especial que nos lleva hasta él y de alguna manera la elección es mutua.  

Una vez que lo llevemos a nuestra casa, debemos tener en cuenta estos aspectos:
* Ubicarlo en un lugar especial y en lo posible no moverlo de allí, ya que a los duendes no les agrada que los cambiemos de sitio.
* A ellos les gusta mucho tener a su lado o entre sus brazos algún elemento mágico y personal, como ser monedas, algún tesoro, un cuenco con caramelos, etc. Ese elemento será de ellos y de nadie más. 
* Asignarles un nombre especial. Ese nombre nos llegará como un mensaje, una percepción, en forma de sueño, o podemos pedir que se nos revele en una meditación u otro ámbito.

Descripción y tipos de duendes

Para conocer más sobre ellos compartimos un artículo de la Comunidad Holística Duendes Avalon:

Son esos seres diminutos que, viven entre las flores, de los bosques como también en el interior o en los alrededores de las casas. Se caracterizan por tener energía receptiva. No hay que confundirlos con los gnomos, porque los duendes tienen poderes mágicos como las ninfas o las hadas. Solían habitar hace varios siglos en zonas agrestes, montañosas, boscosas y vivían en grutas y cuevas. Poco a poco empezaron a acercarse a los hogares humanos, por curiosidad o por el objetivo de divertirse. 
Se manifiestan preferentemente de noche. En forma genérica estos elementales terrestres, son llamados: duendes; que significa “el que habita”, son pequeños diablillos que disfrutan haciendo travesuras en algunos hogares o cerca de ellos.

Son capaces de modificar sus formas y tamaños según les plazca. También pueden hacerse invisibles y vuelven a hacerse visibles si así lo desean, porque ellos pertenecen al reino Sutil.

El color de su piel puede variar: los hay azules, verdes y rojos, pero los más frecuentes son los que se parecen al hombre, aunque muchísimo más pequeños. Sus casas son a menudo grandes setas y es muy difícil localizar donde se encuentran sus diminutos poblados. Diminutos en cuanto al tamaño de sus viviendas, pero no en población, porque a los duendes les encanta vivir en comunidades grandes.

Si quieres buscarlos no es sencillo, pero tampoco imposible; porque al igual que las hadas o las ninfas, sienten debilidad por los niños, porque en el fondo ellos son niños y es fácil encontrarlos si conservas esa chispa de niñez en tu interior, esa luz de inocencia y fantasía. Entonces puedes llegar a verlos y disfrutar de su compañía y sabiduría.
Los duendes son seres mágicos y les gusta transmitir y enseñar su magia, pero para que ello suceda, debes ser de corazón puro y noble.

Como están compuestos por materia etérea, estas criaturas también pueden transformarse en distintos animales domésticos, como gatos, perros, aves o mariposas. Esta habilidad la utilizan para despistar a los humanos.

Los duendes burlones son los que tienen más habilidades y han incrementado este poder desde hace miles de años, pudiendo aparecer con apariencia humana.

Los duendes y los gnomos por ser los seres elementales del elemento tierra son los responsables de cuidar y proteger a toda la naturaleza, donde es el lugar que ellos mayormente habitan: bosques, selvas, cuevas subterráneas o en los huecos de los árboles.

Otros duendes, llamados duendes domésticos, viven en hogares o cerca de ellos, pero que estén deshabitadas y en lugares lejos de la civilización.
Por lo general los duendes son buenos, inquietos y simpáticos, pero si se ofenden pueden hacer bromas muy pesadas. Una de las bromas que más disfrutan es hacer desaparecer las cosas o cambiarlas de lugar para molestar y reírse de los humanos.
Pero también cuando están de buen humor les gusta colaborar en las tareas con las personas. Como ellos son muy susceptibles, hay que evitar ofenderlos, les gusta mucho que los homenajeen dejándoles leche y un poco de pan.

Rechazan la muerte, por eso han creado una pócima para alargar la vida y rejuvenecer.
Aunque son pocas las hembras en esta especie, existe la vida sexual y se procrean, pero las hembras no son muy fértiles, por esto y debido al progreso del hombre la cantidad de duendes ha disminuido mucho.

Detestan la falta de estética, les gusta vestir ropas y accesorios de gran belleza y elegancia.
Les gusta conectarse con las hadas y con los ángeles de quienes aceptan sus consejos. Cuando eligen un lugar para vivir, suelen apegarse mucho a él.

Cuando una persona desea comunicarse con ellos, puede hacerlo por medio de oraciones, pero con mucho respeto y espiritualidad, haciéndose visibles si así lo desean. Pero no se debe olvidar que a la menor ofensa son muy rencorosos.
Así como muestran simpatía por una persona, también pueden mostrar desagrado.

Unos de los lugares donde habitan los duendes domésticos son en Los Pirineos de Aragón, debajo de los aleros de las casas abandonadas.
Las duendas o duendes femeninos ayudan en las tareas del hogar a las mujeres trabajadoras de los países eslavos. En Gran Bretaña se encuentran las duendas sedosas porque se visten de sedas blancas.

En los jardines o en el campo existen unos duendes, identificados con las hadas porque poseen dos pares de alas y sólo se les puede ver al amanecer o anochecer, vistiendo ropas del color de las flores, adquiriendo formas a veces de insectos o mariposas, protegiendo a cada momento a las plantas y a las flores.

Suelen vivir en comunidades, con jerarquías en un régimen monárquico. Las estaciones que más se manifiestan en verano o primavera, permaneciendo aletargados en las otras estaciones, descansando en los troncos, cerca de la tierra.
Existen unos duendes que son de color verde, con orejas puntiagudas, muy traviesos viven entre los pastos verdes.
En España hay otros que toman formas de ratón colorado. Otros tienen enormes pies y orejas y su rostro está cubierto de arrugas.
Algunos usan enormes sombreros terminados en puntas y otros, enormes boinas rojas. También en España viven unos duendes que les gusta mucho tocar la flauta o el órgano.

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar