"Una de las hadas me dijo: Tus deseos anidan en este momento en mi mano y como estrellas fugaces los lanzo a su destino, para que retornen a tu seno con la magia de su realización, pues te mereces el destino, la vida y el momento de felicidad que te dará el verlos cumplidos".

 

Las Hadas son espíritus de la naturaleza que habitan el Otro Mundo. Son seres elementales y como tales, están junto a nosotros aunque no seamos capaces de verlas. Hay de diversos tipos, algunas poderosas, otras juguetonas y algunas otras un poco menos amigables.

Compartimos la Introducción de un libro que lo explica con exactitud, la fascinante "Biblia de las Hadas" de la autora Teresa Moorey.
Pueden ingresar al sitio web de ella e interiorizarse más sobre lo que ha hecho y su historia. Incluso podrán contactarse a través de http://www.teresamoorey.com/index.php/about-me/contact-me/ y de seguro obtendrán una cariñosa respuesta como lo ha hecho conmigo.

 

 

¿Qué son las hadas?

Si pudiéramos responder fácilmente a esa pregunta, las hadas no serian esos seres tan mágicos, escurridizos y etéreos. Según la persona y la cultura, varían las experiencias y creencias al respecto. En la actualidad hay mucha gente que no cree en las hadas, o que al menos se siente tonta si admite la posibilidad de su existencia.

Si nos situamos en una ciudad a media mañana, conduciendo, de compras o hablando por teléfono, diremos sin dificultad que "la buena gente" (otro nombre para las hadas) no existe. Si te vas de paseo, a kilómetros de ninguna parte y te encuentras una ribera cubierta de prímulas que parecen estar cantando al sol, la cosa cambia mucho. También lo hace cuando estás a solas en los paramos, en medio de la niebla, o de noche en el bosque, con la luna llena sobre ti. En esos lugares tu ojos podrán estar muy abiertos al poder de las hadas y no cuestionarás (nada, al menos durante un rato) la realidad de estos seres mágicos.

Si nos fijamos en el embrujo del mundo natural, nos aproximaremos a una definición de las hadas. No obstante, para saber con certeza lo que son y lo que no, lo mejor es examinar con frialdad y desapasionamiento las diversas creencias al respecto.

El enfoque lógico y científico, consiste en no creer en las hadas, argumentando que son productos triviales de la imaginación: divertidas, en el mejor de los casos, y en el peor, un intento ingenuo e ignorante de escapar de la realidad (o el producto de un exceso de licor). La gente con esa actitud haría bien en recordar que la ciencia y la lógica no lo han explicado todo, y creer que lo pueden hacer y que lo harán es en si, una postura de fe. La creencia de que nuestra perspectiva actual del universo es una culminación (que lo comprendemos, básicamente, y que lo único que nos queda por hacer para completar nuestra foto de la existencia es rellenar algunos espacios en blanco) resulta arrogante y vanidosa. Así, cerramos los ojos, y podemos tentar a las hadas a que jueguen con nosotros.

Hay quienes tienen una actitud positiva respecto a la imaginación, y visualizan las hadas como símbolos relevantes que surgen de la mente inconsciente. Desde esta perspectiva, aunque no sean más "reales" que el sueño de la noche pasada, las hadas son importantes y merecen una reflexión.


¿Espíritus, ángeles o demonios?

Se cree que las hadas son también los espíritus de los muertos, o de los antepasados, que regresan con regalos de sabiduría o de alerta. En muchos cuentos las hadas se llevan a gente a su tierra, entrando y saliendo de las colinas Hollow con el Hada Anfitriona. Los Celtas creían que la tierra de las hadas era también la tierra de los muertos, que sigue unido a la tierra y que aún no ha pasado a su eterna morada, dondequiera que esté.

Es posible que las hadas sean ángeles de las secciones inferiores de los rangos angelicales, y que estén aquí para observarnos, guiarnos y bendecirnos. Tal vez sean demonios, menos agradables de contemplar, que intentan descarriarnos. Sin embargo, tal vez no sean ni ángeles ni demonios, sino un espíritu inferior que se haya quedado atrapado en el plano terrenal sin llegar a alcanzar el paraíso. Tal vez sean alienígenas llegados en ovnis. Quizá lo menos extravagante sería que fuesen criaturas enanas, animales o pájaros extraños que apenas se dejan ver.


La verdadera identidad de las hadas.

Las hadas de verdad (con la excepción de los ángeles) no son ninguna de esas cosas. Son seres que habitan en el Otro Mundo (una dimensión de la existencia próxima a la nuestra, que de vez en cuando se solapa con ella en alguna parte). El Otro Mundo y las hadas que lo integran, están siempre presentes para algunas personas. Las hadas son espíritus de la naturaleza que cuidan todo lo que crece: son entidades elementales del aire, el fuego, el agua y la tierra: son los antiguos dioses y diosas. También pueden ser mensajeros de los espíritus que reparten sabiduría y criaturas maliciosas. Hay muchas hadas poderosas y asombrosas; algunas son terroríficas, y muchas otras son amables y juguetonas, pero todas son fascinantes. Aprende sus costumbres para poder experimentar lo mejor de ellas.


Presentir a las hadas

Hacerse consciente de la presencia de las hadas implica sintonizar con partes de ti que quizá hayas aprendido a "ignorar".
Implica confiar en los instintos y estar relajado.
Ir "a la caza" de las hadas no es buena idea porque eso implicaría, precisamente, un exceso de esfuerzo. Lo que es más, estarías concentrando el intelecto en la consecución de un objetivo, y eso haría que las hadas dejasen de cooperar e incluso que se volvieran maliciosas.


Lugares y Momentos de Tránsito
Según la tradición, las hadas favorecen los lugares de "tránsito".
En estos lugares se produce un cambio en el patrón de energía que los hace más aptos para las hadas. Y las hadas son criaturas de "tránsito" pues aunque son seres espirituales, también son muy cercanas a la Tierra.

Los sitios de tránsito incluyen:
Cruces (especialmente en senderos y carreteras secundarias)
Setos y Vallas
Claros del Bosque
Curvas de la Carretera
Puentes
Dinteles de Puertas
Orilla del Mar
Lagos y Arroyos (especialmente cuando éstos se dividen en dos)
Fuentes y Cascadas
Charcos de piedras formados por la marea
Escaleras y Descansillos
Armarios
Esquinas de una pared...

Los mejores momentos para ver a las hadas son los momentos de "tránsito", es decir, el amanecer, el atardecer, el mediodía y la medianoche.
Algunos períodos del año como cuando cambian las estaciones (equinoccios, etc.) son otros de los momentos preferidos para las hadas.


Aprender a "estar"
Cuando te parezca bien y puedas relajarte acude a un lugar especial para ti, y simplemente empieza por sentir que "estás" ahí. Relájate. Hazte muy consciente de tu cuerpo.
¿Sientes calor o frío? ¿Mariposas en el estómago? ¿Te pican las extremidades o las palmas de las manos? ¿Sientes una brisa, tic o cosquilleo? Limítate a detectar cualquier cosa que sientas sin emitir juicios.
Percibe también tus emociones. ¿Estás contento, alegre o expansivo? ¿Un poco incómodo como si alguien te mirara? ¿O una mezcla de ambos?

Cuando empieces a ser consciente de las hadas posiblemente empieces a detectar movimientos por el rabillo del ojo pero cuando te des la vuelta no verás nada. Aprende a no girarte (cuesta mucho, pero se puede hacer) y recuerda: limítate a "estar".

Las hadas también se pueden hacer patentes a través de un murmullo de hojas, movimiento de la hierba, ola en el agua, una jadeante quietud en el aire o de extrañas pérdidas de tiempo.
¡También te puede dar una risa tonta!
Sentir a las hadas no consiste en demostrar su presencia, sino en sentirse animado, hechizado y un poco emocionado por la vida.
Si sientes estas cosas ten por seguro que las hadas habrán estado cerca.

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar