Estos sublimes árboles, han sido símbolo de belleza y sabiduría universal Nativos de los países asiáticos, los cerezos florecen en todo su esplendor en primavera, cubriendo los parques de nubes rosas y blancas. Mientras tanto el resto del año pueden pasar desapercibidos  pero sabemos que esconden un hermoso secreto.

Los sakura (como se los llama en Japón) simbolizan el renacimiento de la vida como un nuevo comienzo. Hanami es la celebración de los brotes del cerezo, entre los meses de marzo y abril. Cada brote dura tan solo entre 1 y 2 semanas en el árbol.

 

Para el budismo, este evento simboliza el ciclo que atravesamos los seres en nuestra vida. Es símbolo de transformación y representa el inicio, el transcurso y el fin resaltando la belleza e importancia de cada etapa.


Para los budistas, cuando la flor cae al suelo es la etapa más hermosa. Esta pasión por los hanami se explica con la frase del budismo zen “Mono no aware” lo que significa empatía, sensibilidad ante lo efímero, ante la vida y el amor sin influencia de religiones o credos.
Es un sentimiento puramente humano que nace de lo más profundo de cada ser y se pone en evidencia con lo efímero de la flor y la observación de lo puro y delicado de la misma así como del paso del tiempo en una dulce melancolía.

Son muchas las lecciones que nos regala este apasionado árbol, creemos que la más destacada es disfrutar del aquí y del ahora así como de tomarnos tiempo de contemplar con sensibilidad lo más efímero de nosotros y lo que nos rodea.